Otra posible muerte en la cárcel de Pamplona

Desde Salhaketa Nafarroa hemos recibido información sobre el posible fallecimiento de una persona presa en el Centro Penitenciario de Pamplona. Según la información de la que disponemos hasta el momento, se trataría de una persona de más de 80 años que, tras sufrir una parada cardiorrespiratoria en prisión, fue reanimada y posteriormente trasladada al Hospital Universitario de Navarra, donde, presuntamente, habría fallecido.

A la espera de información oficial que permita esclarecer las circunstancias de lo ocurrido, queremos manifestar nuestra rabia ante la enésima constatación del desdén institucional carcelario al depositar sobre nuestros hombros la responsabilidad de conocer y dar a conocer este tipo de sucesos graves. No es la primera vez que nos vemos obligadas a ejercer como canal de denuncia ante la ausencia, consciente, de cauces institucionales para informar sobre los fallecimientos que ocurren en su interior. Y esto no se trata de ningún tipo de perversión o anomalía, sino de algo que forma parte de la propia razón ontológica de la cárcel.

Bajo la lógica punitiva se prioriza un escenario en el que el fallecimiento es, como mínimo, una posibilidad real, frente a la opción de que una persona —sea de edad avanzada o no— cumpla medidas alternativas no privativas de libertad. Esto, se mire por donde se mire, constituye una forma velada de cadena perpetua: no podemos obviar que la cárcel deteriora gravemente la salud física y mental de las personas hasta límites que, en algunos casos, se hacen insoportables. Es decir, la cárcel mata de forma agónica, lenta y silenciosa.

Desde Salhaketa Nafarroa seguiremos presionando y poniendo en evidencia a las instituciones exigiendo que asuman la supuesta responsabilidad que dicen ostentar. Nuestro objetivo es evidenciar los límites del sistema carcelario, fomentar la organización social frente a un orden social al que sirve y resulta funcional, y denunciar su absoluta falta de escrúpulos hacia las personas a las que engulle.