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	<title>Artículos de opinión &#8211; Salhaketa-Nafarroa</title>
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	<description>Salhaketa-Nafarroa</description>
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	<title>Artículos de opinión &#8211; Salhaketa-Nafarroa</title>
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		<title>Artículo Informativo. Café con Familias y Allegadas</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Shalaketa]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 11 Jun 2026 08:39:45 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Artículos de opinión]]></category>
		<category><![CDATA[salhaketa nafarroa]]></category>
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					<description><![CDATA[Artículo Informativo. Café con Familias y Allegadas La prisión suele describirse como un dispositivo que afecta exclusivamente a la persona encarcelada. Sin embargo, esa lectura es incompleta. El impacto del encarcelamiento se extiende mucho más allá de los muros: atraviesa a familias, amistades y redes afectivas que quedan atrapadas en una situación de incertidumbre prolongada, [&#8230;]]]></description>
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			<h2 class="elementor-heading-title elementor-size-default">Artículo Informativo. 
Café con Familias y Allegadas </h2>		</div>
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							<p>La prisión suele describirse como un dispositivo que afecta exclusivamente a la persona encarcelada. Sin embargo, esa lectura es incompleta. El impacto del encarcelamiento se extiende mucho más allá de los muros: atraviesa a familias, amistades y redes afectivas que quedan atrapadas en una situación de incertidumbre prolongada, con consecuencias emocionales, económicas y sociales muy concretas.</p><p>Cuando una persona entra en prisión, su entorno cercano no recibe un “manual de instrucciones”. Lo habitual es lo contrario: desinformación, procedimientos opacos, lenguaje administrativo difícil de entender y una sensación constante de estar fuera de lugar en un sistema que, sin embargo, condiciona la vida cotidiana de quienes quedan fuera. Las visitas, las llamadas, los traslados o incluso la simple gestión de trámites básicos se convierten en procesos complejos que requieren tiempo, recursos y, sobre todo, resistencia emocional.</p><p>A esto se suma una dimensión menos visible pero igualmente relevante: el aislamiento. Muchas familias viven la experiencia del encarcelamiento en silencio, sin espacios donde compartir lo que están atravesando. El estigma asociado a la prisión no solo recae sobre la persona presa, sino también sobre su entorno, que en muchos casos opta por callar o retraerse socialmente. Ese aislamiento agrava el impacto del sistema penitenciario y dificulta cualquier forma de apoyo sostenido.</p><p>En este contexto, los espacios colectivos de encuentro entre familias y personas allegadas cumplen una función que no es secundaria, sino estructural. No son simplemente “grupos de apoyo” en sentido abstracto, sino mecanismos concretos de reparación social parcial: permiten compartir información práctica, poner en común experiencias, reducir la sensación de culpa o confusión, y construir redes de ayuda mutua. También cumplen una función política en un sentido amplio: hacen visible una realidad que suele quedar relegada a lo privado.</p>						</div>
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							<p>El Café con Familias y Allegadas de personas presas y expresas, como iniciativa puesta en marcha desde Salhaketa Nafarroa, se inscribe en esa lógica. Se trata de un espacio que ya lleva más de un año de recorrido, sostenido de forma continuada, en el que las personas pueden reconocerse en situaciones similares y compartir experiencias sin intermediaciones institucionales. No es un espacio terapéutico individualizado ni un servicio asistencial clásico, sino un lugar de encuentro periódico donde se produce reconocimiento mutuo y circulación de información cotidiana que resulta difícil de encontrar en otros circuitos.</p><p>Este tipo de iniciativas ponen sobre la mesa una cuestión de fondo: el sistema penitenciario no puede analizarse únicamente desde la perspectiva de la persona encarcelada. Ignorar a su entorno es ignorar una parte central de los efectos reales del castigo. La cárcel no es un hecho aislado, sino un fenómeno que reorganiza vidas enteras alrededor de ella.</p><p>Frente a esa realidad, generar espacios de encuentro no resuelve el problema estructural del encarcelamiento, pero sí introduce un elemento de cuidado colectivo que es imprescindible. Nombrar lo que ocurre, compartirlo y sostenerlo en comunidad no elimina el daño, pero sí reduce su impacto más destructivo: el aislamiento.</p><p>En última instancia, estos espacios recuerdan algo básico que el sistema penitenciario tiende a invisibilizar: que detrás de cada expediente hay una red de vínculos que también queda afectada. Y que esas vidas, aunque no entren en prisión, también están dentro de su sombra.</p><p>Por eso, este espacio se abre a la participación de todas aquellas personas que estén atravesando o hayan atravesado la experiencia del encarcelamiento de un ser querido. Acudir no implica más compromiso que el de estar presente: escuchar, compartir o simplemente acompañar.</p><p>Frente al aislamiento, la continuidad de estos encuentros depende precisamente de que más personas se reconozcan en ellos y los hagan suyos.</p>						</div>
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		<title>Vulneración del derecho a la salud en la cárcel de Pamplona</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Shalaketa]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 21 Apr 2026 09:38:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Artículos de opinión]]></category>
		<category><![CDATA[salhaketa nafarroa]]></category>
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					<description><![CDATA[Vulneración del derecho a la salud en la cárcel de Pamplona El Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura del Defensor del Pueblo visitó la cárcel de Pamplona en junio de 2025 y, en su informe anual, señala que persisten deficiencias estructurales y organizativas que impiden alcanzar un estándar asistencial equiparable al extrapenitenciario Hace años [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[		<div data-elementor-type="wp-post" data-elementor-id="7071" class="elementor elementor-7071">
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			<h2 class="elementor-heading-title elementor-size-default">Vulneración del derecho a la salud en la cárcel de Pamplona</h2>		</div>
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							<p class="western" align="center">
</p><p class="western" align="justify"><span style="font-family: Times New Roman, serif;"><i>El Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura del Defensor del Pueblo visitó la cárcel de Pamplona en junio de 2025 y, en su informe anual, señala que persisten deficiencias estructurales y organizativas que impiden alcanzar un estándar asistencial equiparable al extrapenitenciario</i></span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="font-family: Times New Roman, serif;">Hace años que desde Salhaketa Nafarroa venimos denunciando que la atención sanitaria en prisión está atravesada por las mismas lógicas de abandono, control y castigo que caracterizan al conjunto del sistema penitenciario. La reciente publicación del informe del Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura<a class="sdfootnoteanc" href="#sdfootnote1sym" name="sdfootnote1anc"><sup>1</sup></a>, tras su visita al Centro Penitenciario de Pamplona en junio de 2025<a class="sdfootnoteanc" href="#sdfootnote2sym" name="sdfootnote2anc"><sup>2</sup></a>, no hace sino confirmar, con datos y evidencias, una realidad que llevamos tiempo señalando: la salud en prisión sigue sin ser un derecho garantizado.</span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="font-family: Times New Roman, serif;">En 2021, Navarra asumió la competencia de la sanidad penitenciaria tras años de reivindicación por parte de colectivos como el nuestro. Esta transferencia se presentó como una oportunidad para mejorar la atención sanitaria de las personas presas, integrándola en el sistema público de salud de la Comunidad Foral. Sin embargo, cinco años después, el </span><span style="font-family: Times New Roman, serif;">Mecanismo </span><span style="font-family: Times New Roman, serif;">señala que, pese a algunos avances, “persisten deficiencias estructurales y organizativas que impiden alcanzar un estándar asistencial plenamente equiparable al extrapenitenciario”.</span><span style="font-family: Times New Roman, serif;"> Es decir, el derecho a la salud no se encuentra garantizado dentro de prisión.</span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="font-family: Times New Roman, serif;">Es cierto que se han producido algunas mejoras. La cobertura de plazas médicas ha dejado atrás déficits crónicos, se ha incorporado un equipo estructurado de salud mental y el uso del programa </span><span style="font-family: Times New Roman, serif;">informático de Osasunbidea </span><span style="font-family: Times New Roman, serif;">permite una mejor coordinación con el sistema sanitario público, facilitando la continuidad asistencial, el acceso a historias clínicas y la gestión de tratamientos. Estos avances, sin embargo, no pueden ocultar una realidad muy preocupante.</span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="font-family: Times New Roman, serif;">El informe del </span><span style="font-family: Times New Roman, serif;">Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura </span><span style="font-family: Times New Roman, serif;">señala carencias graves que afectan directamente a los derechos fundamentales de las personas presas. En primer lugar, el Mecanismo denuncia las dificultades que tuvo para el acceso a información en su visita a la cárcel de Pamplona. Por primera vez, </span><span style="font-family: Times New Roman, serif;">este organismo independiente de prevención de la tortura </span><span style="font-family: Times New Roman, serif;">encontró obstáculos para acceder a las historias clínicas, lo que evidencia una preocupante falta de conocimiento de los deberes legales de colaboración con los organismos que velan por la prevención de la tortura en las cárceles. En el informe se señala que llama la atención “el contraste entre el excesivo celo mostrado para limitar el acceso del MNP a las historias clínicas (…) y la ligereza con la que esa misma confidencialidad se vulnera en la práctica asistencial cotidiana”. Y añade: “Resulta significativo que se permita la presencia de personal de vigilancia durante las entrevistas médicas (…) o que se utilicen otros internos como intérpretes”. Esta situación no solo vulnera la confidencialidad médica, sino que revela una aplicación arbitraria de los derechos, restrictiva frente a los mecanismos de control y laxa en el funcionamiento interno de la prisión.</span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="font-family: Times New Roman, serif;">Uno de los aspectos más preocupantes es el limitado acceso a la atención médica. El informe apunta a un volumen de consultas anormalmente bajo y recoge una percepción generalizada entre las personas presas de dificultades para ser atendidas: “los internos se quejan de que a pesar de estar apuntados a consulta el médico no les atiende”. Este dato, lejos de ser anecdótico, apunta a una posible desatención estructural incompatible con cualquier estándar digno de atención sanitaria. Y a ello se suma la insuficiente dotación de personal en el área de psicología, que limita gravemente cualquier intervención terapéutica posible.</span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="font-family: Times New Roman, serif;">A ello se suma la falta de formación específica del personal sanitario en el ámbito penitenciario, lo que dificulta comprender su papel no solo como proveedores de atención sanitaria, sino como garantes de derechos. Esta carencia no es menor, ya que en prisión la práctica médica se relaciona de manera directa con los mecanismos disciplinarios y punitivos que atraviesan la institución. </span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="font-family: Times New Roman, serif;">En este sentido, resulta inadmisible que, como se relata en el informe, la elaboración de partes de lesiones presente deficiencias tanto formales como de contenido, sin descripciones rigurosas ni documentación gráfica que permita verificar los hechos, incumpliendo estándares internacionales como el Protocolo de Estambul. </span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="font-family: Times New Roman, serif;">La situación se agrava especialmente en contextos de aislamiento. Los reconocimientos médicos obligatorios a personas sometidas a este régimen no están protocolizados y, según el informe, en ocasiones se reducen a una simple pregunta —ni siquiera formulada por personal sanitario— sobre si la persona desea atención médica. El informe es tajante: “Este planteamiento revela un enfoque reactivo y no proactivo (…) que puede derivar en desprotección sanitaria”. En un entorno donde las personas pueden encontrarse en situaciones de extrema vulnerabilidad, trasladarles la responsabilidad de solicitar atención supone, en la práctica, negarles ese derecho.</span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="font-family: Times New Roman, serif;">Asimismo, el informe evidencia graves deficiencias en la aplicación del Programa de Atención Integral a Enfermos Mentales (PAIEM). En situaciones críticas, como contenciones mecánicas, no se realizan valoraciones médicas inmediatas ni se revisan los planes terapéuticos. El Mecanismo advierte con contundencia: “La falta de valoración médica inmediata y la ausencia de partes de lesiones (…) comprometen de forma directa el respeto de las garantías básicas de derechos humanos y constituyen un riesgo de trato negligente o incluso inhumano o degradante”.</span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="font-family: Times New Roman, serif;">Especial mención merece el uso de sujeciones mecánicas, denominadas eufemísticamente “correas homologadas”, aplicadas sin adecuada supervisión clínica. Se trata de colocar a una persona en una superficie, atarla de pies y manos y mantenerla inmovilizada. Esta práctica resulta especialmente grave si tenemos en cuenta que la </span><span style="font-family: Times New Roman, serif;">Orden Foral 347/2022, de 28 de diciembre, ordena que todos los centros</span><span style="font-family: Times New Roman, serif;"> en Navarra elaboren planes para su supresión. Resulta, por tanto, incomprensible e inaceptable que se sigan utilizando en el ámbito penitenciario.</span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="font-family: Times New Roman, serif;">El conjunto de estas deficiencias no es menor. El Mecanismo ha formulado un total de 35 sugerencias dirigidas a Instituciones Penitenciarias y a Osasunbidea, de las cuales 18 siguen sin respuesta. Esta falta de respuesta institucional no hace sino reforzar la sensación de abandono y desinterés hacia la situación de las personas presas. En este contexto, Salhaketa Nafarroa nos hemos sumado a la Campaña contra la desatención sanitaria en las cárceles, una iniciativa estatal que, desde finales de 2025, articula la denuncia colectiva frente a esta vulneración de derechos en las prisiones de todo el Estado.</span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="font-family: Times New Roman, serif;">Este problema se extiende por todo el sistema penitenciario, así a finales de 2025 se puso en marcha una campaña contra la desatención médica en las cárceles fruto de la confluencia de diversos grupos, personas y colectivos, Entre otras cosas y junto con todas ellas denunciamos la ausencia o en el mejor de los casos escasez de profesionales cualificadxs, asistencia parcial, deficiente, tardía o inexistente, trabas continuas y/o deficientes, altísimos porcentajes de presxs con enfermedades graves y crónicas. La situación no está lejos de ser calificada de auténtica crisis sanitaria y humanitaria, por lo que entre los días 20 y 30 de este mayo, la campaña volverá a realizar acciones para llamar la atención y denunciar este abuso institucional contra una población cautiva que no sólo pierde su vida tras los barrotes, sino que pone en riesgo su salud. Es el Gobierno de Navarra el que debe tomar acciones inmediatas.</span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="font-family: Times New Roman, serif;">Desde Salhaketa Nafarroa denunciamos que la atención sanitaria en la cárcel navarra sigue estando muy lejos de garantizar derechos básicos. La transferencia de competencias no puede quedarse en un cambio formal, sino que debe ir acompañada de una transformación real en las prácticas, prioridades y mecanismos de control.</span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="font-family: Times New Roman, serif;">Por ello, exigimos la adopción urgente de todas las recomendaciones del Mecanismo de prevención de la tortura, garantizando una atención sanitaria digna, independiente y centrada en la persona. Asimismo, exigimos también la eliminación de prácticas vulneradoras de derechos como las contenciones mecánicas, extendiendo al ámbito penitenciario las mismas garantías existentes fuera de él.</span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="font-family: Times New Roman, serif;">Porque la salud no puede depender del lugar en el que una persona se encuentre. Y porque la cárcel, una vez más, demuestra ser un espacio donde los derechos se suspenden, se relativizan o, directamente, se vulneran.</span></p>
<div id="sdfootnote1">
<p class="sdfootnote-western"><a class="sdfootnotesym" href="#sdfootnote1anc" name="sdfootnote1sym">1</a> <span style="font-family: Times New Roman, serif;"><span lang="es-ES">Enlace al Informe Anual completo: </span></span><span style="color: #0000ff;"><u><a href="https://www.defensordelpueblo.es/wp-content/uploads/2026/03/Defensor-del-Pueblo_Informe-anual-2025.pdf"><span style="font-family: Times New Roman, serif;"><span lang="es-ES">https://www.defensordelpueblo.es/wp-content/uploads/2026/03/Defensor-del-Pueblo_Informe-anual-2025.pdf</span></span></a></u></span></p>
</div>
<div id="sdfootnote2">
<p class="sdfootnote-western"><a class="sdfootnotesym" href="#sdfootnote2anc" name="sdfootnote2sym">2</a><span style="font-family: Times New Roman, serif;"> Enlace a la Ficha de Seguimiento de la Visita al C.P. Pamplona: </span><span style="color: #0000ff;"><u><a href="https://www.defensordelpueblo.es/wp-content/uploads/visita/2025/25018605.pdf"><span style="font-family: Times New Roman, serif;">https://www.defensordelpueblo.es/wp-content/uploads/visita/2025/25018605.pdf</span></a></u></span></p>
</div>
<p><span style="font-size: 16px; font-weight: 400;">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-</span></p>
<p class="western" align="center"><strong><span style="font-family: Times New Roman, serif;">Osasun eskubidearen urraketa Iruñeko espetxean</span></strong></p>
<p class="western" align="justify"><span style="font-family: Times New Roman, serif;"><i>Herritarren Defendatzailearen Torturaren Prebentziorako Mekanismo Nazionalak 2025eko ekainean Iruñeko espetxea bisitatu zuen, eta bere urteko txostenean adierazi du oraindik ere badaudela egiturazko eta antolaketa-arazoak, espetxetik kanpoko osasun-arretaren pareko estandar bat lortzea eragozten dutenak.</i></span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="font-family: Times New Roman, serif;">Aspalditik ari gara Salhaketa Nafarroatik salatzen espetxeetako osasun-arreta abandonu, kontrol eta zigor logika berberek zeharkatzen dutela, sistema penitentzario osoa bezala. Torturaren Prebentziorako Mekanismo Nazionalaren txostena<a class="sdfootnoteanc" href="#sdfootnote1sym" name="sdfootnote1anc"><sup>1</sup></a> berriki argitaratzeak —2025eko ekainean Iruñeko espetxera egindako bisitaren<a class="sdfootnoteanc" href="#sdfootnote2sym" name="sdfootnote2anc"><sup>2</sup></a> ondoren— datu eta ebidentziekin berresten du denbora daramagun errealitate bat: espetxean osasuna ez da bermatutako eskubidea.</span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="font-family: Times New Roman, serif;">2021ean, Nafarroak espetxe-osasunaren eskumena bere gain hartu zuen, gurea bezalako kolektiboek urte luzez egindako aldarrikapenen ondoren. Eskualdaketa hori aukera gisa aurkeztu zen, espetxean dauden pertsonen osasun-arreta hobetzeko eta Nafarroako osasun publikoan integratzeko. Hala ere, bost urte geroago, Mekanismoak adierazi du, aurrerapen batzuk egon badira ere, “egiturazko eta antolaketa-defizitak mantentzen direla, espetxetik kanpoko estandar asistenzialarekin guztiz parekagarria den maila lortzea eragozten dutenak”. Hau da, osasun eskubidea ez dago bermatuta espetxe barruan.</span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="font-family: Times New Roman, serif;">Egia da hobekuntza batzuk egon direla. Mediku-plazen estaldurak atzean utzi ditu gabezia kronikoak, osasun mentaleko talde egituratu bat sortu da, eta Osasunbideako programa informatikoa erabiltzeak koordinazioa hobetu du osasun sistema publikoarekin, jarraipen asistentzialean, historia klinikoetara sarbidean eta tratamenduen kudeaketan aurrerapausoak emanez. Hala ere, aurrerapen horiek ezin dute ezkutatu oso kezkagarria den errealitatea.</span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="font-family: Times New Roman, serif;">Torturaren Prebentziorako Mekanismo Nazionalaren txostenak gabezia larriak jasotzen ditu, zuzenean eragiten dietenak presoen oinarrizko eskubideei. Lehenik eta behin, Mekanismoak salatzen du informaziorako sarbidean izan zituen zailtasunak Iruñeko espetxera egindako bisitan. Lehen aldiz, torturaren prebentziorako organismo independente honek oztopoak aurkitu zituen historia klinikoetara sartzeko, eta horrek agerian uzten du kezkagarria den ezjakintasuna dagoela torturaren prebentzioa zaintzen duten erakundeekin lankidetzan aritzeko legezko betebeharrei buruz. Txostenak honela dio: “deigarria da MNPri historia klinikoetara sarbidea mugatzeko erakutsitako gehiegizko zeloaren eta eguneroko jardun asistentzialean konfidentzialtasun hori nola arinki urratzen den arteko kontrastea”. Eta gaineratzen du: “adierazgarria da zaintza-langileen presentzia onartzea elkarrizketa medikoetan (…) edo beste preso batzuk erabiltzea interprete gisa”.</span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="font-family: Times New Roman, serif;">Egoera honek ez du soilik konfidentzialtasun medikoa urratzen, baizik eta eskubideen aplikazio arbitrarioa erakusten du: kontrol-mekanismoekiko murriztailea eta espetxeko eguneroko funtzionamenduan laxa.</span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="font-family: Times New Roman, serif;">Kezkagarrienetako bat da osasun-arretarako sarbide mugatua. Txostenak kontsulta kopuru anormalki baxua aipatzen du, eta presoen artean zabaldua dagoen pertzepzioa jasotzen du: zailtasunak dituzte medikuak artatzeko. “Presoek kexu dira, kontsultarako apuntatuta egon arren, medikuak ez dituela artatzen”. Datu hori ez da anekdotikoa, baizik eta egiturazko desatentzio baten zantzua da, edozein osasun-arreta duinaren estandarrekin bateraezina. Horri gehitu behar zaio psikologia arloko langile eskasia, edozein esku-hartze terapeutiko ia ezinezkoa bihurtzen duena.</span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="font-family: Times New Roman, serif;">Gainera, osasun-langileek ez dute prestakuntza espezifikorik espetxe-ingurunean, eta horrek zaildu egiten du haien rola ulertzea: ez soilik osasun-arreta ematea, baizik eta eskubideen bermatzaile izatea. Gabezia hori ez da txikia, espetxean jardun medikoa zuzenean lotuta baitago instituzioa zeharkatzen duten mekanismo diziplinario eta punitiboekin.</span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="font-family: Times New Roman, serif;">Ildo horretan, onartezina da, txostenak jasotzen duen bezala, lesioen parteak egiteko moduak akats formal eta edukizkoak izatea, deskribapen zorrotzik eta dokumentazio grafikorik gabe, nazioarteko estandarrak —Istanbulgo Protokoloa kasu— urratuz.</span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="font-family: Times New Roman, serif;">Egoera are larriagoa da isolamendu testuinguruetan. Erregimen horretan dauden pertsonei egin beharreko azterketa medikoak ez daude protokolizatuta, eta, txostenaren arabera, batzuetan galdera soil batera mugatzen dira —eta ez beti osasun-langileek egina—: ea pertsonak arreta medikoa nahi duen. Txostena argia da: “ikuspegi honek erreaktiboa dela erakusten du, ez proaktiboa (…) eta horrek babesgabezia sanitarioa eragin dezake”. Ingurune horretan, non pertsonak egoera oso zaurgarrietan egon daitezkeen, arreta eskatzeko ardura haien gain uztea, praktikan, eskubide hori ukatzea da.</span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="font-family: Times New Roman, serif;">Halaber, txostenak gabezia larriak erakusten ditu gaixotasun mentalak dituzten pertsonentzako arreta programaren aplikazioan. Egoera kritikoetan, hala nola kontentzio mekanikoetan, ez dira berehalako balorazio medikoak egiten, ezta plan terapeutikoak berrikusten ere. Mekanismoak ohartarazten du: “berehalako balorazio medikorik ezak eta lesioen parteen faltak (…) zuzenean arriskuan jartzen dituzte oinarrizko giza eskubideak, eta tratu arduragabea edo are tratu anker edo iraingarria eragin dezakete”.</span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="font-family: Times New Roman, serif;">Aipamen berezia merezi du sujekzio mekanikoen erabilerak, “uhal homologatuak” izenarekin ezkutatuta, behar bezalako gainbegiratze klinikorik gabe aplikatzen direnak. Praktika honek pertsona bat gainazal batean etzanda, eskuak eta oinak lotuta eta immobilizatuta mantentzea dakar. Are larriagoa da kontuan hartuta 2022ko abenduaren 28ko 347/2022 Foru Aginduak Nafarroako zentro guztiei agintzen diela horiek desagerrarazteko planak egitea. Horregatik, ulertezina eta onartezina da oraindik espetxe-esparruan erabiltzen jarraitzea.</span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="font-family: Times New Roman, serif;">Gabezia horien multzoa ez da txikia. Mekanismoak 35 gomendio egin dizkie Espetxe Erakundeei eta Osasunbideari, eta horietatik 18k oraindik ez dute erantzunik jaso. Erantzun faltak areagotu egiten du presoen egoerarekiko utzikeria eta interes faltaren sentsazioa. Testuinguru honetan, Salhaketa Nafarroak bat egin du espetxeetako osasun-arretaren desatentzioaren aurkako kanpainarekin, 2025aren amaieratik estatu mailan salaketa kolektiboa artikulatzen duen ekimenarekin.</span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="font-family: Times New Roman, serif;">Arazo hau espetxe-sistema osoan hedatzen da. Horrela, 2025aren amaieran, espetxeetan mediku-arretarik ezaren aurkako kanpaina jarri zen abian, hainbat talde, pertsona eta kolektiboren elkarlanaren ondorioz. Besteak beste, eta guztiekin batera, salatzen dugu profesional kualifikatuen gabezia edo, onenean, urritasuna; arreta partziala, eskasa, berantiarra edo batzuetan existitzen ez dena; etengabeko eta/edo eraginkortasunik gabeko oztopoak; eta gaixotasun larri eta kronikoak dituzten presoen ehuneko oso altuak.</span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="font-family: Times New Roman, serif;">Egoera hau ez dago krisi sanitario eta humanitario gisa kalifikatua izatetik urrun. Horregatik, maiatzaren 20tik 30era bitartean, kanpainak berriro ekingo die ekintzei, egoera honi arreta deitzeko eta kartzeletako biztanleria gatibuaren aurkako tratu instituzional honen salaketa egiteko; izan ere, pertsona hauek ez dute soilik beren bizitza galtzen barroteen atzean, baizik eta beren osasuna ere arriskuan jartzen dute. Nafarroako Gobernuak berehalako neurriak hartu behar ditu.</span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="font-family: Times New Roman, serif;">Nafarroako Salhaketatik salatzen dugu Nafarroako espetxeko osasun-arreta oraindik oso urrun dagoela oinarrizko eskubideak bermatzetik. Eskumenen eskualdaketa ezin da aldaketa formal hutsean geratu; benetako eraldaketa behar da praktika, lehentasun eta kontrol-mekanismoetan.</span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="font-family: Times New Roman, serif;">Horregatik, premiaz eskatzen dugu Torturaren Prebentziorako Mekanismoaren gomendio guztiak aplikatzea, arreta sanitario duina, independentea eta pertsonan oinarritua bermatuz. Halaber, eskubideak urratzen dituzten praktikak, hala nola kontentzio mekanikoak, ezabatzea eskatzen dugu, espetxean ere kanpoan dauden berme berak aplikatuz.</span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="font-family: Times New Roman, serif;">Osasuna ezin delako egon pertsona bat non dagoenaren menpe. Eta kartzelak, beste behin ere, erakusten duelako eskubideak eten, erlatibizatu edo zuzenean urratzen diren espazio bat dela.</span></p>
<div id="sdfootnote1">
<p class="sdfootnote-western"><a class="sdfootnotesym" href="#sdfootnote1anc" name="sdfootnote1sym">1</a><span style="font-family: Times New Roman, serif;"> Urteko Txosten osoaren esteka</span><span style="font-family: Times New Roman, serif;"><span lang="es-ES">: </span></span><span style="color: #0000ff;"><u><a href="https://www.defensordelpueblo.es/wp-content/uploads/2026/03/Defensor-del-Pueblo_Informe-anual-2025.pdf"><span style="font-family: Times New Roman, serif;"><span lang="es-ES">https://www.defensordelpueblo.es/wp-content/uploads/2026/03/Defensor-del-Pueblo_Informe-anual-2025.pdf</span></span></a></u></span></p>
</div>
<div id="sdfootnote2">
<p class="sdfootnote-western"><a class="sdfootnotesym" href="#sdfootnote2anc" name="sdfootnote2sym">2</a> <span style="font-family: Times New Roman, serif;">Iruñeko espetxera egindako bisitaren jarraipen-fitxaren esteka</span> <span style="font-family: Times New Roman, serif;">: </span><span style="color: #0000ff;"><u><a href="https://www.defensordelpueblo.es/wp-content/uploads/visita/2025/25018605.pdf"><span style="font-family: Times New Roman, serif;">https://www.defensordelpueblo.es/wp-content/uploads/visita/2025/25018605.pdf</span></a></u></span></p>
</div>						</div>
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		<title>La carpa universitaria y la racialización de la sospecha</title>
		<link>https://salhaketa-nafarroa.com/la-carpa-universitaria-y-la-racializacion-de-la-sospecha/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Shalaketa]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 Jan 2026 08:21:51 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Artículos de opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Cartas al director]]></category>
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					<description><![CDATA[La carpa universitaria y la racialización de la sospecha El caso de la agresión sexual ocurrida en el entorno de la carpa universitaria de Pamplona muestra con bastante nitidez cómo funciona el sistema penal cuando confluyen tres elementos: violencia sexual, racismo estructural y populismo punitivo. No estamos ante un exceso puntual ni ante un error [&#8230;]]]></description>
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			<h2 class="elementor-heading-title elementor-size-default">La carpa universitaria y la racialización de la sospecha</h2>		</div>
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							<p>El caso de la agresión sexual ocurrida en el entorno de la carpa universitaria de Pamplona muestra con bastante nitidez cómo funciona el sistema penal cuando confluyen tres elementos: violencia sexual, racismo estructural y populismo punitivo. No estamos ante un exceso puntual ni ante un error aislado, sino ante una forma de funcionamiento profundamente normalizada.</p><p>Ante unos hechos graves —una agresión sexual que debe abordarse con todo el rigor y situando en el centro a la víctima—, la respuesta institucional fue inmediata y máxima: detenciones rápidas, prisión provisional casi automática y un relato de culpabilidad construido desde el primer momento. Esa celeridad no fue neutra ni casual. Los sospechosos encajaban perfectamente en un perfil social previamente señalado como peligroso: hombres jóvenes pobres, migrantes, racializados y residentes en un asentamiento informal. Antes de que existieran pruebas concluyentes, ya pesaba sobre ellos una condena social firme.</p><p>El componente racista del caso es central. No porque la violencia sexual tenga color —que no lo tiene—, sino porque el sistema penal sí racializa la sospecha. La asociación inmediata entre agresión sexual, migración y origen magrebí no surge de la nada: se apoya en un imaginario profundamente arraigado que convierte la cárcel en una respuesta casi automática cuando las personas señaladas son siempre las mismas. A determinados sujetos se les asigna de antemano un destino penal: vigilar, controlar y encerrar. Resulta difícil imaginar una reacción tan rápida y tan severa si los acusados hubieran sido hombres blancos, con domicilio estable y capital social reconocible.</p><p>La comparación con el caso de La Manada de Pamplona es reveladora. Aunque hubo prisión provisional inicial, el proceso estuvo marcado por la duda, la minimización de los hechos y el cuestionamiento constante de la víctima. Desde el inicio se escrutó su comportamiento, se puso en entredicho su relato y se interpretaron los hechos como abuso y no como agresión, reduciendo su gravedad jurídica y simbólica. Tras la primera sentencia, los acusados quedaron en libertad provisional mientras se resolvían los recursos, y el sistema mostró una notable preocupación por sus derechos y su reputación. No se trata de reclamar más castigo, sino de evidenciar que la distribución de la sospecha y de la credibilidad fue profundamente desigual.</p><p>La prisión provisional vuelve así a mostrarse como lo que es en la práctica: una pena anticipada aplicada de forma selectiva. Aunque formalmente se justifique como medida cautelar, sus efectos son punitivos, estigmatizantes e irreversibles. Cuando posteriormente las pruebas de ADN excluyen a los acusados, el sistema no repara automáticamente el daño causado. La medida se levanta, pero la restitución depende de largos y complejos procedimientos administrativos. El tiempo pasado en prisión, la exposición mediática y el señalamiento social rara vez encuentran una reparación proporcional.</p><p>También la respuesta institucional del Ayuntamiento de Pamplona resulta reveladora. Durante los primeros días optó por el silencio y la cautela extrema. Solo cuando las pruebas de ADN exculparon a los jóvenes detenidos, el equipo de gobierno salió a exigir responsabilidades políticas a la oposición y a pedir dimisiones. Esa reacción tardía no es casual: llega cuando el daño ya está hecho y cuando posicionarse ya no tiene costes. Una actitud verdaderamente garantista debería haberse manifestado desde el inicio, no únicamente cuando la inocencia resulta incontestable.</p><p>El punitivismo alimenta el racismo y el racismo refuerza el punitivismo. Cuando la izquierda y ciertos feminismos asumen sin matices la lógica del castigo —más prisión, más dureza penal, menos garantías—, dejan el terreno abonado para que la derecha radical convierta cada caso en una pieza más de su agenda securitaria y xenófoba. Su indignación, además, es profundamente selectiva: solo se movilizan cuando el presunto agresor es una persona migrada, utilizando estos casos como altavoz mediático para alimentar el caldo de cultivo racista. Cuando se producen asesinatos machistas fruto de una violencia estructural que niegan o minimizan sistemáticamente, el silencio es atronador.</p><p>Defender los derechos de las víctimas no puede implicar aceptar un modelo de justicia que sacrifica garantías básicas y refuerza estructuras de exclusión. La cárcel no repara, no previene y no protege mejor; únicamente produce más daño, especialmente sobre quienes ya se encuentran en posiciones de vulnerabilidad extrema. Un feminismo que no cuestione el aparato penal corre el riesgo de convertirse en legitimador de violencias institucionales.</p><p>La lección política de este caso es clara: la presunción de inocencia no puede ser un privilegio blanco o de clase. La demanda constante de más dureza penal responde a lógicas que poco tienen que ver con la protección de la vida y las libertades. Desmontar la fe en la cárcel como solución a los conflictos sociales sigue siendo, hoy más que nunca, una tarea urgente.</p>						</div>
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		<title>Campaña por la abolición del aislamiento penitenciario</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Shalaketa]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 03 Nov 2025 10:53:21 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Artículos de opinión]]></category>
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					<description><![CDATA[Campaña por la abolición del aislamiento penitenciario El presente artículo tiene como objeto confrontar de forma rigurosa el publicado recientemente por El Mundo [1], en el que se vincula una supuesta política de Instituciones Penitenciarias para reducir la aplicación del primer grado, el régimen de aislamiento más severo para el cumplimiento de las penas privativas [&#8230;]]]></description>
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			<h2 class="elementor-heading-title elementor-size-default">Campaña por la abolición del aislamiento penitenciario</h2>		</div>
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							<p>El presente artículo tiene como objeto confrontar de forma rigurosa el publicado recientemente por El Mundo [1], en el que se vincula una supuesta política de Instituciones Penitenciarias para reducir la aplicación del primer grado, el régimen de aislamiento más severo para el cumplimiento de las penas privativas de libertad, con el aumento de agresiones al personal de esta institución. El artículo se hace eco de una directriz realizada por la Secretaría General a las direcciones de las prisiones para reducir el número de personas privadas de libertad que se encuentran en alguna de las distintas situaciones de aislamiento penitenciario. Si de restringir al máximo el número de personas clasificadas en primer grado se tratase, es preciso señalar que la resolución administrativa definitiva corresponde a dicha Secretaría, es decir, que dicha instancia podría no estimar las clasificaciones de primer grado propuestas por las Juntas de Tratamiento si realmente considerase que el aislamiento extremo genera muchos más problemas de los que resuelve. Como mencionamos, el artículo publicado en El Mundo trata de vincular la supuesta reducción del aislamiento penitenciario con una serie de sucesos en los que trabajadores y trabajadoras de las prisiones han resultado agredidas. Sin embargo, esta relación no soporta el análisis exhaustivo de la realidad carcelaria, tal y como pretendemos demostrar.</p><p>El análisis de los datos disponibles sobre resoluciones de clasificación en primer grado (excluyendo los mantenimientos), desde 2009 hasta la fecha, con gobiernos de diferente signo político, muestran que el porcentaje de dichas resoluciones ha aumentado. Mientras que el porcentaje más bajo se produjo en el año 2011, cuando dichas resoluciones representaban un 1,2 %, el porcentaje más alto se produjo en el año 2023, en el que representaban un 2,1%. En los años de gobierno del último equipo de Instituciones Penitenciarias nombrado por el PP, los porcentajes de resoluciones de clasificación en primer grado oscilaron entre el 1,5 y el 1,9%; y, en los años que lleva el actual equipo, nombrado por el PSOE en coalición, dichos porcentajes oscilan entre el 1,4 y el 2,1 %. Por tanto, dado que porcentualmente ha aumentado el número de resoluciones de clasificación en primer grado, es obvio que no es cierta la “acusación” que lanzan determinados sindicatos a la actual administración penitenciaria de haber reducido la aplicación del aislamiento.</p><p>En cuanto al supuesto aumento de agresiones al funcionariado de prisiones por parte de personas presas, el análisis de las cifras de infracciones disciplinarias muy graves — entre las que se encontrarán, en su caso, dichas agresiones — de los últimos cinco años evidencia su descenso consecutivo en los años 2023 y 2024; durante los años 2020, 2021 y 2022, se mantuvieron cifras similares, pero en 2023 se redujeron en un 5,2% y en 2024 en torno a un 30%. Además, resulta conveniente discriminar qué se entiende por agresiones al funcionariado en el medio penitenciario.</p><p>El asesinato en marzo de la cocinera de Mas d’Enric (Tarragona), el violento ataque sufrido por una psicóloga el pasado mes de julio en Morón de la Frontera (Sevilla) o la agresión física, hace escasas semanas, a la funcionaria de Topas (Salamanca) no son representativas del grueso de las agresiones registradas: la inmensa mayoría de ellas se producen entre la propia población reclusa, normalmente por deudas asociadas a diferentes adicciones; cuando se trata de personal penitenciario (un porcentaje muy reducido del total), suelen consistir en agresiones verbales y, en caso de generar daños físicos, lo más habitual es que se produzcan en el ejercicio de una contención (lo que constituye un riesgo laboral), o bien, cuando el funcionario o funcionaria media en una pelea, de forma que la agresión no está dirigida al trabajador/a.</p><p>En definitiva, los datos disponibles no permiten afirmar ni que se haya producido una reducción significativa del aislamiento ni que hayan aumentado las agresiones. Asimismo, la relación que pretende establecerse entre la supuesta reducción del aislamiento y el también supuesto aumento de las agresiones constituye una correlación espuria, que establece una relación causal no probada entre dos variables al no considerar un tercer factor de gran relevancia para captar la complejidad del asunto, a saber, la deriva securitaria del tratamiento penitenciario. En lugar de proponer “soluciones” simples —si no directamente contraproducentes— a problemas complejos, debería intentar atajar el problema de raíz desde la perspectiva del respeto a los derechos de las personas privadas de libertad y el favorecimiento de su progresión hacia vidas en libertad.</p><p>Lejos de ser una posible solución a las problemáticas de la prisión, el aislamiento penitenciario constituye una práctica carcelaria que únicamente provoca problemas de salud física y mental a las personas que las sufren. Cuando se habla de aislamiento penitenciario, es necesario saber que este implica una reclusión social y física, con una reducida estimulación sensorial y ambiental (tanto cuantitativa como cualitativa). En esta situación, los estímulos disponibles y los contactos sociales ocasionales rara vez se eligen libremente, suelen ser monótonos y, a menudo, no son empáticos. Todo ello hace que sea psicológicamente muy difícil de aguantar, sobre todo en una sociedad como la actual, caracterizada por un exceso de estímulos. También conlleva la pérdida del control sobre todos los aspectos de la vida, con una pérdida absoluta de la autonomía personal, y el sometimiento a una vigilancia extrema. Los daños que provoca el aislamiento penitenciario han sido ampliamente estudiados y documentados científicamente. Estos van desde reacciones psicológicas, síntomas físicos, trastornos psiquiátricos, suicidios y autolesiones que pueden producirse cuando se experimenta esta medida, incluso por periodos cortos. Estar en aislamiento aumenta las situaciones de violencia en vez de reducirla y supone un factor que incrementa el riesgo de suicidio. Por todo ello Comité Europeo para la Prevención de la Tortura (CPT) con respecto al estado español ha indicado que el período máximo de la sanción de aislamiento no dure más de 14 días. De la misma forma las Reglas Mínimas de las Naciones Unidas para el Tratamiento de los Reclusos prohíbe el aislamiento indefinido y el aislamiento prolongado (aquel que dura más de 15 días y que suponga 22 horas diarias sin contacto humano significativo).</p><p>De igual manera el Comité contra la tortura en sus recomendaciones a nuestro país ha dicho que una aplicación excesiva del régimen de aislamiento constituye un trato o pena cruel, inhumano o degradante, e incluso la tortura en algunos casos (art. 11) e insta a prohibir de forma absoluta el régimen de aislamiento que exceda 15 días. Además, el Estado parte debería asegurar que la reclusión en régimen de aislamiento solo sea utilizada como medida de último recurso, por el periodo más breve posible, bajo estrictas condiciones de supervisión y control judicial. También los Principios básicos para el tratamiento de los reclusos de las Naciones Unidas indican que se tratará de abolir o restringir el uso del aislamiento en celda de castigo como sanción disciplinaria y se alentará su abolición o restricción. Ante situaciones críticas la administración penitenciaria usa también el aislamiento a través de la aplicación del art. 75, previo a la clasificación en primer grado, lo que no hace sino ocultar las causas y, en consecuencia, agrava la situación. A pesar de los programas pensados para tratar adicciones, psicosis y discapacidad intelectual, las personas aquejadas más gravemente por estas problemáticas no encuentran respuesta en el tratamiento penitenciario. Es más, al no conseguir cumplir los exigentes requisitos regimentales, habitualmente, acaban siendo expulsadas a entornos más hostiles, protagonizan alteraciones del orden por las que se les aplican múltiples sanciones y, con ello, son las principales candidatas al aislamiento. Si se obvia la dimensión comunitaria en los trastornos de personalidad, el personal penitenciario que custodia, acaba por sufrir las consecuencias de un abandono tratamental que, reducido a mera gestión de riesgos, no sirve para orientar ni para acompañar, y, en definitiva, solo clasifica y destina a los módulos más conflictivos y peligrosos a determinadas personas. Proteger a la población reclusa y, con ello, también a los trabajadores y trabajadoras del ámbito penitenciario, pasa por no esperar de los técnicos pronósticos imposibles, pero sí el diseño de itinerarios de inserción y perspectiva comunitaria, sepultada en la práctica por la prevención especial y la dimensión retributiva de la pena. Esa perspectiva comunitaria debería ser la exigencia de la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, puesto que se trata de la única medida que contribuirá a reducir los riesgos evidentes que genera una institución como la prisión, un lugar cargado de violencia.</p><p>A 13 de octubre de 2025 Campaña por la abolición del aislamiento penitenciario.</p><p>Forman parte de la campaña: ALA (Asociación Libre de Abogacía), APDHA (Asociación Pro-Derechos Humanos de Andalucía), ASDECOBA (Asociación de Desarrollo Comunitario de Buenos Aires), ASDEPRES (Asociación de Derecho Penitenciario Rebeca Santamalia), CDCT (Centros de Documentación contra la Tortura), Coordinación Baladre, Esculca (Observatorio para a defensa dos direitos e liberdades), IACTA (Coop. Jurídica), Irídia, Centre per la Defensa dels Drets Humans, Observatori del Sistema Penal i els Drets Humans, Oteando (Observatorio para la defensa de los derechos y las libertades), Salhaketa-Araba, Salhaketa-Nafarroa (Asociación anticarcelaria y antipunitivista, de apoyo a personas presas, expresas y sus familiares), SampAEN (Grupo Salud Mental en Prisiones de la Asociación Española de Neuropsiquiatría)</p><p>[1] (27/08/2025) <a href="https://www.elmundo.es/espana/2025/08/27/68af3e23fc6c8327138b45bf.html">https://www.elmundo.es/espana/2025/08/27/68af3e23fc6c8327138b45bf.html</a></p>						</div>
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		<title>Las iniciativas antipunitivas se multiplican y dan forma a una red</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Shalaketa]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 16 Sep 2025 08:18:46 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Artículos de opinión]]></category>
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					<description><![CDATA[Las iniciativas antipunitivas se multiplican y dan forma a una red A principios del 2025 diversos colectivos del Estado español se reunieron en Iruña para dar los primeros pasos de la Red Antipunitivista, un espacio de lucha y reflexión contra la cultura del castigo A comienzos de 2025, diversos colectivos del Estado español nos encontramos [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[		<div data-elementor-type="wp-post" data-elementor-id="6912" class="elementor elementor-6912">
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			<h6 class="elementor-heading-title elementor-size-default">A principios del 2025 diversos colectivos del Estado español se reunieron en Iruña para dar los primeros pasos de la Red Antipunitivista, un espacio de lucha y reflexión contra la cultura del castigo</h6>		</div>
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							<p>A comienzos de 2025, diversos colectivos del Estado español nos encontramos en Iruña para debatir y construir juntas en torno a la cuestión punitivista. Fue el primer contacto físico de lo que hoy se conoce como la Red Antipunitivista, que nace con la intención de abrir espacios de diálogo y aprendizaje colectivos para trabajar —desde, por y para nosotras— en el desmontaje de la cultura del castigo.</p><p>Por razones políticas, sociales e ideológicas diversas, los debates antipunitivistas han ido traspasando los límites de los círculos activistas, colándose poco a poco en conversaciones cotidianas. El antipunitivismo y la lucha por la abolición de las prisiones lleva siendo una cuestión central de luchas cruciales antirracistas, anticoloniales y libertarias (pensemos en las luchas de la población afrodescendiente y chicana de Estados Unidos y Brasil, la de las poblaciones maorí y aborigen en Nueva Zelanda o Australia, la lucha de pueblos indígenas y mestizos en México, o la lucha libertaria y autonomista en Grecia, Italia y el Estado español por mencionar solo unos ejemplos).</p><p>Sin ser <i>mainstream</i>, hablar hoy de alternativas a la prisión, despolicialización o gestión comunitaria de los conflictos ya no suena raro ni marginal. Se ha vuelto, de hecho, una necesidad urgente ante la fascistización de nuestras sociedades y el recrudecimiento del complejo securitario (policial, represivo, punitivo-migratorio). Empezaban a circular textos, iniciativas, análisis y discusiones por distintos espacios, señal de una inquietud compartida: muchas queríamos abrir el melón (o mejor dicho compartir) del punitivismo. Pero las estrategias, por lo general, estaban dispersas.</p><blockquote>Hoy, hablar de alternativas a la prisión, despolicialización o gestión comunitaria de los conflictos ya no suena raro ni marginal</blockquote><p>En este contexto, durante 2024 SinPoli, un colectivo centrado en la investigación sobre despolicialización, comenzó a preguntarse quién más estaba trabajando, organizándose y lanzando propuestas en torno a esta cuestión. Tras un primer acercamiento a colectivos cercanos, se propuso una reunión informal, con la sencilla intención de encontrarse, reconocerse entre colectivos de nuevo cuño y otros con largo recorrido, como <a href="https://salhaketa-nafarroa.com/" target="_blank" rel="noopener">Salhaketa Nafarroa</a>. De ahí nació el germen de este encuentro: un espacio donde confluyeron múltiples voces, trayectorias y prácticas.<br /><br /></p><p>En el mismo participaron colectivos enfocados en el abolicionismo carcelario, penal y de la cultura del castigo, la investigación militante, las luchas transfeministas, la mediación de conflictos y la autoformación (y todas las intersecciones entre esos lugares). En concreto estuvieron presentes,  Aukeraz (Iruña), Asamblea Popular de Carabanchel (Madrid), CAMPA (Zaragoza), Salhaketa Nafarroa y Salhaketa Araba, Txago (Donosti), Fábrica de lo social (Zaragoza), Sin Poli (Madrid-Euskadi-Santander), Traba (València) y Tapa (Madrid). Faltan colectivos y territorios, no es un espacio representativo ni aspiraba a serlo. Lo importante era iniciar un debate y empezar a construir algo común. No dudamos de que en las siguientes jornadas seremos muchas más. ​​Estas son algunas de las cosas que nos llevamos de aquel primer paso.</p><h2>Diagnóstico Compartido </h2><p>Las razones que nos empujaron a organizar unas jornadas antipunitivistas son ampliamente compartidas. Sabemos que el estado, con su aparato policial y judicial, se ha convertido en el actor principal en la gestión de los conflictos sociales. Las consecuencias de esto son profundamente destructivas: la lógica del castigo, inherente a su estructura, impide cualquier abordaje real de las desigualdades estructurales que están en la base de buena parte de esos conflictos. A la vez, nos cuesta imaginar o poner en práctica otras formas de hacer.</p><p>La falta de herramientas (o la falta de conocimiento y socialización de las existentes), así como la carencia de referentes, nos lleva, muchas veces, a reproducir, incluso dentro de nuestros propios colectivos, dinámicas punitivas que refuerzan relaciones de poder y desresponsabilización. Aunque las identifiquemos e incluso podamos cuestionarlas, en la práctica cuesta no replicar estas lógicas.</p><h2><strong>Punitivismo / Antipunitivismo </strong></h2><p>Uno de los ejes centrales de los debates giró, como era de esperar, en torno al propio concepto de punitivismo y su crítica. Hablamos de cómo nuestras sociedades han naturalizado el castigo como respuesta casi automática ante cualquier comportamiento que se salga de la norma. Esta construcción social punitiva es fruto de la cultura predominante: se reproduce y se perpetua en y a través de la familia, las escuelas, las relaciones personales y, sí, también los movimientos sociales. Castigo que, casi siempre, se traduce en control, represión y criminalización ejercidos por las instituciones del estado: la policía, los tribunales, las cárceles.</p><p>Esta naturalización viene acompañada de una aceptación acrítica del papel de la policía como agente de mediación y regulación de los conflictos sociales. Así, se consolida un proceso de despolitización colectiva, asumido tanto por la derecha como por buena parte de la izquierda, que se traduce en un consenso securitario, vigilante y policial. Un consenso que promete soluciones rápidas y eficaces a problemas profundamente complejos.</p><blockquote>Se propone otra forma de hacer que pone en el centro los tiempos largos, los ritmos comunitarios, los procesos sostenibles</blockquote><p>Pero el punitivismo va más allá de lo judicial o policial. Se filtra en lo social, lo educativo, lo comunitario. Se internaliza y produce subjetividades punitivas incluso entre quienes buscan transformar la realidad. En este escenario, el antipunitivismo no puede quedarse en una crítica puntual: es una apuesta política y vital de largo aliento, una herramienta de lucha contra el sistema de clases, patriarcal y colonial que atraviesa nuestros vínculos y nuestras vidas.</p><p>Durante las jornadas, los debates recogieron múltiples voces, lenguajes y experiencias —no exentas de tensiones y contradicciones—, pero también un sentir común: la necesidad de asumir la responsabilidad colectiva, de visibilizar las causas estructurales de los conflictos y de salir de las lógicas individualizantes basadas en la culpa y el castigo. Frente a una lógica punitiva que busca respuestas inmediatas, visibles y centralizadas, se propone otra forma de hacer que pone en el centro los tiempos largos, los ritmos comunitarios, los procesos sostenibles.</p><blockquote>Cuando la comunidad se implica, los tiempos se dilatan: se rompe con la falsa promesa de eficacia inmediata, pero se gana en profundidad y en verdad</blockquote><p>Como decía un colectivo participante, cuando la comunidad se implica, los tiempos se dilatan: se rompe con la falsa promesa de eficacia inmediata, pero se gana en profundidad y en verdad. La estrategia antipunitiva, entonces, se despliega en dos planos inseparables: por un lado, como confrontación directa con el aparato punitivo del Estado, y, por otro, como construcción cotidiana de herramientas para sostener procesos de acompañamiento, participación y reparación desde nuestras propias redes.</p><h2><strong>Estrategias antipunitivas </strong></h2><p>Más que una lista de herramientas, lo que compartimos durante las jornadas fue una forma de mirar y de hacer. Una filosofía antipunitiva que combina, por un lado, el enfrentamiento directo con el Estado y, por otro, la construcción de otras lógicas, desde y en la comunidad.</p><p>Frente a la deriva punitiva, necesitamos estrategias que nos permitan hacernos cargo colectivamente de los conflictos, sin delegar su resolución en las instituciones de orden y represivas. Pero, para que estas estrategias sean posibles, es indispensable partir de una mirada estructural: los conflictos no surgen en el vacío, sino atravesados por desigualdades materiales, racismo, género, clase, capacitismo, colonialidad y, por tanto, nuestras respuestas también deben apuntar a esas estructuras, sin perder de vista lo cotidiano.<br /><br /></p><p>Ahora bien, ninguna estrategia funciona si no existen previamente redes comunitarias fuertes, con recursos, legitimidad y confianza. Es en esas redes donde se pueden activar procesos de acompañamiento y de responsabilización. Estos procesos, por definición, no son lineales ni estandarizables: dependen de la disposición de las personas implicadas, de las herramientas disponibles, de los contextos.</p><p>A lo largo de los dos días hablamos de mediación, de participación real de todas las partes, de generación de presión social, de protección a quienes han sido afectadas, de priorizar sus necesidades —que no siempre son sus deseos—. Son claves a tener en cuenta, sabiendo que no garantizan una resolución definitiva. Pero quizás la pregunta no sea tanto cómo se “resuelve” un conflicto, sino qué entendemos por “éxito” en un proceso antipunitivo.</p><h2><strong>Futuros</strong></h2><p>Con todo esto en mente, estas jornadas han querido ser un primer paso en la construcción de una red colectiva que permita imaginar y sostener horizontes antipunitivistas. Los debates sirvieron para acordar un marco común, compartir trayectorias, miradas y contextos, y empezar a construir complicidades entre personas de distintos territorios.</p><p>Pero esto no ha hecho más que empezar. De cara al futuro, muchas expresamos la necesidad de aterrizar en debates más concretos sobre las prácticas antipunitivas, así como la urgencia de ampliar esta reflexión colectiva, haciéndola más diversa y más transversal. Con ese horizonte, ya estamos trabajando para que en 2026 puedan celebrarse las segundas jornadas de la red antipunitivista.</p>						</div>
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		<title>San Fermines, Estado Policial</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Shalaketa]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 30 Jul 2025 14:30:06 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Artículos de opinión]]></category>
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					<description><![CDATA[San Fermines, Estado Policial Artículo de opinión por Salhaketa Nafarroa y SOS Racismo Navarra Este año, durante los Sanfermines, hemos vuelto a ver cómo la fiesta que paraliza Iruñea y llena titulares se convierte también en un escaparate de exclusión y racismo. Lo que se vende como “orden” y “seguridad” se traduce, en la práctica, [&#8230;]]]></description>
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			<h2 class="elementor-heading-title elementor-size-default">San Fermines, Estado Policial</h2>		</div>
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							<p style="text-align: center;"><span style="color: #000000;">Artículo de opinión por Salhaketa Nafarroa y SOS Racismo Navarra</span></p>						</div>
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							<p><span style="color: #000000;">Este año, durante los Sanfermines, hemos vuelto a ver cómo la fiesta que paraliza Iruñea y llena titulares se convierte también en un escaparate de exclusión y racismo. Lo que se vende como “orden” y “seguridad” se traduce, en la práctica, en criminalización sistemática y hostigamiento policial hacia personas migradas y racializadas, especialmente a quienes se dedican a la venta ambulante. Los balances oficiales que se hacen, siempre son en positivo y siempre omiten del relato lo que la fiesta oculta: explotación laboral, especulación inmobiliaria, militarización del espacio público y un largo etcétera de múltiples violencias que se siguen dando sin que pase nada. Se omite también del relato oficial cómo esta fiesta expulsa del espacio público a quienes no ostentan el privilegio de poder participar en ella porque han sido relegados a los márgenes, para ellas sobrevivir durante estos días de fiesta se hace aún más complicado.</span></p><p><span style="color: #000000;">Constatamos como la presión policial durante estas fiestas va aumentando cada año, formando ya parte del paisaje de Sanfermines las múltiples formas de violencia y racismo: controles de identidad racistas constantes y visibles cada día, persecuciones selectivas, detenciones arbitrarias, uso de violencia y un clima de vigilancia que no hace la ciudad más segura, sino más inhabitable para determinados sectores de la población. Durante estos días, la ciudad se convierte en aquello que se lleva ensayando el resto del año, en un verdadero “estado policial”. No nos referimos únicamente a la presencia (visible e invisible) de agentes de policía, sino a todo un modelo de gobernanza, que responde a los problemas sociales mediante control, vigilancia y represión. Este año la lógica se ha llegado a manifestar incluso con la militarización de cada avenida o calle que conducen al centro de la ciudad, y con ella al de la fiesta, pudiendo observar controles policiales de acceso en la avenida zaragoza a la altura de la plaza de los fueros, en la avenida Gipuzkoa, el labrit o la avenida baja Navarra.</span></p><p><span style="color: #000000;"> Esto resulta especialmente peligroso porque afianza ideas clave que destruyen la supuesta convivencia e “interculturalidad” por la que se pretende trabajar. Así, en lugar de abordar causas estructurales, se opta por vigilar y castigar a quienes se ven empujados a los márgenes. Así también se afianza en el imaginario colectivo a las personas racializadas como “amenaza” y frente a ello, se legitima la necesidad de blindar la protección y seguridad de la parte privilegiada. En este sentido el estado policial se erige para garantizar el orden de un sistema capitalista, patriarcal y colonial que necesita diferenciar entre “ciudadanxs plenos” y “cuerpos controlables”.</span></p><p><span style="color: #000000;">En este contexto, cada año se perpetúa un discurso criminalizador que asocia la venta ambulante con “mafia” o “ilegalidad”. Hemos pasado del discurso explícito: como hizo en 2017 Ayuntamiento de Pamplona al aprobar una declaración sobre la adopción de medidas contra el comercio ilegal en Sanfermines; a la omisión cómplice de los últimos años, con un consistorio que ni siquiera menciona el tema, pero sigue enviando a sus agentes, en operaciones coordinadas con Policía Foral, a controlar, requisar mercancía e incluso a agredir, como vimos el pasado 9 de julio, cuando un agente roció con gas a un compañero mantero causándole lesiones, mientras amenazaba con multar a quienes se paraban para interesarse por lo que estaba pasando.</span></p><p><span style="color: #000000;">Queremos recordar que no puede haber seguridad ni convivencia sin garantía de derechos. Solo garantizando derechos para todas las personas, sin importar su origen, clase o situación administrativa, podremos paliar los efectos de un sistema capitalista que se construye sobre privilegios.</span></p><p><span style="color: #000000;">Por eso queremos mostrar todo nuestro apoyo y solidaridad con cada una de las personas que ejercen el libre derecho a moverse y a desarrollar su proyecto de vida a pesar de estar atravesadas por las diversas expresiones del Racismo Institucional, ley de extranjería y múltiples discriminaciones directas e indirectas que les impiden o dificultan acceder a un sistema que les</span></p><p><span style="color: #000000;">considera mano de obra desregularizada y vulnerable y que les reprime y acosa con dureza, especialmente cuando se organizan para exigir sus derechos.</span></p><p><span style="color: #000000;">Es urgente tejer redes, reforzar alianzas y construir espacios seguros para seguir organizándonos y luchando contra este sistema colonial, capitalista, racista y patriarcal.</span></p>						</div>
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		<title>Carne pa&#8217; la picadora</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Shalaketa]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 28 Mar 2025 08:31:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Artículos de opinión]]></category>
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					<description><![CDATA[«Carne pa&#8217; la picadora» Sannah Cadiri murió en octubre de 2023 en la cárcel de Brieva, en Ávila. Su muerte, como la de las 189 personas que anualmente han muerto, de media, en la última década en prisión bajo la responsabilidad de Instituciones Penitenciarias, no generó ningún revuelo mediático. Los muros de las prisiones son [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[		<div data-elementor-type="wp-post" data-elementor-id="6731" class="elementor elementor-6731">
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			<h2 class="elementor-heading-title elementor-size-default">«Carne pa' la picadora»</h2>		</div>
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							<p><span style="font-weight: 400;">Sannah Cadiri murió en octubre de 2023 en la cárcel de Brieva, en Ávila. Su muerte, como la de las </span><span style="font-weight: 400;">189 personas que anualmente han muerto, de media, en la última década en prisión bajo la responsabilidad de Instituciones Penitenciarias</span><span style="font-weight: 400;">, no generó ningún revuelo mediático. Los muros de las prisiones son sobretodo metáfora de la indiferencia que generan las problemáticas sociales que llenan dichas instituciones. Muchas de estas muertes ocurren en la misma opacidad y dificultad de acceso y transparencia que devuelve el muro. Suicidios, sobredosis de drogas legales e ilegales, enfermedades curables e incurables, falta de atención médica, abandono institucional, y también homicidios, asesinatos. </span></p><p><span style="font-weight: 400;">Las que conocemos la cárcel por profesión, militancia o a través de seres queridos o en primera persona sabemos que nada de esto es falso. En los últimos 4 años han sido 139 los suicidios en las cárceles de la SGIP </span><span style="font-weight: 400;">.</span> <span style="font-weight: 400;">Sobre las sobredosis</span><span style="font-weight: 400;"> no hay cifras claras, menos de las sustancias. Pero el 50% de plazas médicas vacantes dan una idea de a qué llamamos falta de atención médica en una población con tres veces más de incidencia de enfermedades físicas y sufrimiento mental que sus iguales a este otro lado de este mismo muro. La falta de personal cualificado, de programas, de actividades, de recursos, de formación, de acceso al empleo, de atención individualizada… nos habla no sólo del abandono por parte de las instituciones, </span><span style="font-weight: 400;">sino también </span><span style="font-weight: 400;">de que aquí fuera ya tenemos bastante como para trepar nuestra indulgencia y otear las carencias de ese mismo sistema que funciona en simbiosis represiva a ambos lados.</span></p><p><span style="font-weight: 400;">También se mata. Pero no es nuestro cometido señalar al individuo, para eso hay demasiado voluntario, sino señalar las fallas de un sistema que sabemos apisonadora de toda aquella carne destinada a la picadora. Juan Carlos Martínez Bertolí y Helia Membrillo denunciaron en un comunicado la muerte en muy cuestionables circunstancias de Sannah Cadiri. Ahora la Fiscalía ha decidido citarlos a declarar el 1 de abril por denuncia falsa ante el </span><span style="font-weight: 400;">Juzgado de Instrucción de Ávila</span><span style="font-weight: 400;">. Criminalización que también sufrió no hace mucho Iñaki Rivera Beirás, director del Observatorio del Sistema Penal y los Derechos Humanos (OSPDH), por denunciar la existencia de malos tratos y torturas en las cárceles catalanas. Los </span><span style="font-weight: 400;">fachas (y no tan fachas)</span><span style="font-weight: 400;"> con toga, los carceleros del mundo fuera de las rejas.</span></p><p><span style="font-weight: 400;">Desde Salhaketa Nafarroa, colectivo en defensa de los derechos de las personas presas, expresas y de sus familiares, llevamos más de treinta años denunciando no sólo la vulneración sistemática de derechos humanos que se da en las cárceles, sino también el hecho de que es la propia lógica penitenciaria la que está ideada para conculcarlos de manera sistemática, cumpliendo muy bien sus objetivos. Ninguno de ellos se recogió en el artículo 25 de la CE, para el que el fin último de la pena es la reinserción social. Ese lo llevan regulinchi. El fin único de la pena es el castigo y el control social. Para ello la cárcel responde al imaginario colectivo de sufrimiento, miseria, riesgo y miedo. Como personas decididas en propiciar un mañana mejor, las militantes de este colectivo llevamos desde 1988 denunciando las consecuencias de este sistema: la deshumanización, la perpetuación de las opresiones en vez de la solución de los conflictos sociales incluidos los delitos, y como no, el autoritarismo.</span></p><p><span style="font-weight: 400;">Lo que ahora les ocurre a Juan Carlos y Helia, personas solidarias de la causa anticarcelaria, nos puede pasar a cualquiera que denunciemos y señalemos los abusos de un sistema que aunque atravesado por la cárcel, va mucho más allá.</span></p><p><span style="font-weight: 400;">No son buenos tiempos, pero lo pueden ser peores. De nosotras depende defendernos del abuso prepotente de una fiscalía que no se sonroja en emplear su saña en este caso, lo mismo que no lo hizo cuando recogía a ecologistas como grupo terrorista o cuando lleva a prisión a activistas antifascistas o raperos y rumberos </span><span style="font-weight: 400;">por sus letras.</span><span style="font-weight: 400;"> Lo mismo que no lo hace en su labor cotidiana como ministerio público de proveer de carne a la lata carcelaria, una lata muy cara, económica y socialmente. El foco está dirigido a las personas que denuncian un sistema caníbal, quién lo redirigirá al chef que elabora menú tan macabro si los redirigidores que redirigen forman parte del plato. Hay familias que llevan tiempo, incluso años, tratando de esclarecer cómo murieron sus familiares sin una respuesta aceptable, sin responsables. </span></p><p><span style="font-weight: 400;">La única denuncia falsa es la suya, Señoría.</span></p><p>_______________________________________________________________________________</p><p><span style="font-weight: 400;">Sannah Cadiri 2023ko urrian hil zen Brievako espetxean, Avilan. Haren heriotzak, azken hamarkadan espetxe-erakundeen ardurapean espetxean batez beste urtero hil diren 189 pertsonenak bezala, ez zuen inolako zalapartarik sortu komunikabideetan. Espetxeetako harresiak erakunde horiek betetzen dituzten arazo sozialek sortzen duten axolagabekeriaren metafora dira batez ere. Heriotza horietako asko hormak itzultzen dituen opakutasun eta sartzeko zailtasun eta gardentasun berean gertatzen dira. Suizidioak, legezko eta legez kanpoko drogen gaindosiak, gaixotasun sendaezin eta sendaezinak, mediku-arretarik eza, erakundeen abandonua, baita hilketak ere.</span></p><p><span style="font-weight: 400;">Lanbidez, militantziaz, maiteen bidez edo lehen pertsonan kartzela ezagutzen dugunok badakigu ezer ez dela faltsua. Azken 4 urteetan 139 suizidio izan dira SGIPeko kartzeletan. Gaindosiei dagokienez, ez dago zifra garbirik, substantzien kopurua baino gutxiago. Baina hutsik dauden plaza medikoen %50ek argi ikusten dute zer esaten diogun arreta mediko faltari gaixotasun fisikoen eta buruko sufrimenduaren intzidentzia hiru aldiz handiagoa duen biztanleriari, horma honen beste alde honetan berdinek baino. Langile kualifikaturik, programarik, jarduerarik, baliabiderik, prestakuntzarik, enplegurako sarbiderik, banakako arretarik eta abarrik ez izateak, erakundeen utzikeria ez ezik, hemen gure bihozberatasuna gainditzeko eta bi aldeetan sinbiosi errepresiboan funtzionatzen duen sistema horren gabezien berri emateko adina ere badugula adierazten digu.</span></p><p><span style="font-weight: 400;">Hil ere egiten da. Baina ez da gure egitekoa gizabanakoa seinalatzea, horretarako borondatezkoegia da, baizik eta xehatzailearentzako haragi guzti horren zapalgailu den sistema baten failak seinalatzea. Juan Carlos Martínez Bertolí eta Helia Membrillok Sannah Cadiriren heriotza salatu zuten komunikatu batean. Orain, Fiskaltzak apirilaren 1ean deklaratzera deitzea erabaki du, Avilako Instrukzioko Epaitegian salaketa faltsua jartzeagatik. Kriminalizazio hori Iñaki Rivera Beirás Zigor Sistemaren eta Giza Eskubideen Behatokiko (OSPDH) zuzendariak ere jasan zuen duela gutxi, Kataluniako espetxeetan tratu txarrak eta torturak egon zirela salatzeagatik. Fatxadak (eta ez hain fatxak) togarekin, munduko kartzelariak burdin hesietatik kanpo.</span></p><p><span style="font-weight: 400;">Salhaketa Nafarroatik, preso, preso eta senideen eskubideen aldeko kolektibotik, hogeita hamar urte baino gehiago daramatzagu salatzen ez bakarrik espetxeetan gertatzen den giza eskubideen urraketa sistematikoa, baizik eta espetxe-logika bera dela sistematikoki urratzeko pentsatuta dagoena, bere helburuak oso ondo betez. Horietako bat ere ez zen jaso Espainiako Konstituzioaren 25. artikuluan, eta, horretarako, zigorraren azken helburua gizarteratzea da. Hori erregulintxia da. Zigorraren helburu bakarra zigorra eta kontrol soziala dira. Horretarako, espetxeak sufrimendu, miseria, arrisku eta beldurraren imajinario kolektiboari erantzuten dio. Goiz hobeago bat bultzatzeko pertsona erabakigarriak garen aldetik, kolektibo honetako militanteak 1988tik ari gara sistema honen ondorioak salatzen: gizatasuna galtzea, zapalkuntzak betikotzea gizarte-gatazkak konpondu beharrean, delituak barne, eta nola ez, autoritarismoa.</span></p><p><span style="font-weight: 400;">Orain Juan Carlos eta Heliari gertatzen zaiena, Arcelorraren aurkako kausaren pertsona solidarioei, gerta dakiguke beste edonori, espetxea zeharkatu arren askoz haratago doan sistema baten abusuak salatzen eta adierazten dituenari.</span></p><p><span style="font-weight: 400;">Ez dira garai onak, baina okerragoak izan daitezke. Gure esku dago fiskaltza baten abusu prepotentetik defendatzea. Fiskaltza horrek ez du lotsagorritzen bere amorrua erabiltzea kasu honetan, ekologistak talde terroristatzat hartzen zituenean edo ekintzaile antifaxistak edo raperoak kartzelara eramaten zituenean egin ez zuen bezala. Gauza bera egiten du kartzelako lata haragiz hornitzeko ministerio publiko gisa egiten duen eguneroko lanean, oso garestia, ekonomikoki eta sozialki. Fokua sistema kanibal bat salatzen duten pertsonei zuzenduta dago. Sistema kanibala birbideratzen duten birbideratzaileak plateraren parte badira, hain menu makabroa egiten duen sukaldariari zuzenduko dio. Familia batzuek denbora daramate, baita urteak ere, beren senideak erantzun onargarririk gabe, arduradunik gabe nola hil ziren argitzen saiatzen.</span></p><p><span style="font-weight: 400;">Salaketa faltsu bakarra zurea da, jauna.</span></p>						</div>
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		<title>La desaparición del subsidio de excarcelación</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Shalaketa]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 13 Nov 2024 15:02:49 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Artículos de opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Otras noticias]]></category>
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					<description><![CDATA[La desaparición del subsidio de excarcelación Desde el pasado 1 de noviembre ya no existe el subsidio de excarcelación. En esa fecha  entró en vigor el Real Decreto-ley 2/2024, de 21 de mayo, por el que se adoptan medidas urgentes para la simplificación y mejora del nivel asistencial de la protección por desempleo. El objetivo [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[		<div data-elementor-type="wp-post" data-elementor-id="6174" class="elementor elementor-6174">
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			<h2 class="elementor-heading-title elementor-size-default">La desaparición del subsidio de excarcelación</h2>		</div>
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							<p><span style="font-weight: 400;">Desde el pasado 1 de noviembre ya no existe el subsidio de excarcelación. En esa fecha  entró en vigor el </span><a href="https://www.boe.es/diario_boe/txt.php?id=BOE-A-2024-10235"><span style="font-weight: 400;">Real </span><i><span style="font-weight: 400;">Decreto-ley 2/2024</span></i></a><i><span style="font-weight: 400;">, de 21 de mayo, por el que se adoptan medidas urgentes para la simplificación y mejora del nivel asistencial de la protección por desempleo.</span></i><span style="font-weight: 400;"> El objetivo de la norma, según su Preámbulo, es “</span><i><span style="font-weight: 400;">que la regulación del subsidio por desempleo y la del ingreso mínimo vital guarden la necesaria coherencia”</span></i><span style="font-weight: 400;">. La consecuencia es que, entre las medidas adoptadas, se acuerda la desaparición del </span><span style="font-weight: 400;">Subsidio de Excarcelación y su inclusión en el Ingreso Mínimo Vital (IMV). Esta modificación va generar diversos perjuicios tanto a las personas presas como a sus familiares</span></p><p> </p>						</div>
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							<p><span style="font-weight: 400;">Hasta el 31 de octubre, las personas liberadas de prisión podían solicitar el llamado subsidio de excarcelación. Los requisitos eran: haber estado privado de libertad al menos 6 meses y no tener trabajo o derecho a una prestación por desempleo. Esta ayuda económica era fundamental para que las personas expresas transitaran la entrada a la vida en libertad con, al menos, una mínima base económica,. La cuantía de este subsidio era de 480 €. Además, al subsidio de excarcelación, tenían derecho las personas liberadas de un centro de internamiento de menores o en un centro de deshabituación y que hubieran visto remitida por ella su pena de prisión. </span></p><p><span style="font-weight: 400;">El subsidio por excarcelación, no obstante, tenía graves limitaciones. Solo se podía solicitar una vez se estaba en libertad condicional o definitiva. Esto es, no se podía solicitar ni cobrar estando en tercer grado. Antes de solicitarlo era necesario estar un mes en desempleo por lo que los 2 primeros meses la situación económica se evidenciaba insostenible. En el caso de personas extranjeras debían encontrarse en situación administrativa regular.  Si se había trabajado en prisión no se tenía derecho a este subsidio lo que aún era más perjudicial ya que las cuantías del paro generado en prisión eran inferiores al subsidio teniendo en cuenta los sueldos irrisorios de prisión.</span></p><p><span style="font-weight: 400;">La nueva normativa, lejos de mejorar la situación y corregir las deficiencias existentes, genera una situación más perjudicial para las personas expresas.</span></p><p><span style="font-weight: 400;">En primer lugar, se produce un incremento de los plazos para solicitar y cobrar el IMV en comparación con los plazos de cobro del subsidio. Las experiencias actuales respecto a la tramitación y concesión del IMV están evidenciando un proceso burocrático que puede llegar a tardar hasta 9 meses. El subsidio se cobraba en </span><span style="font-weight: 400;">dos meses como máximo.  </span></p><p><span style="font-weight: 400;">Por otro lado, se incrementa la burocracia del proceso dado que al salir de prisión una persona conviva en un domicilio con personas con las que no conforman una unidad de convivencia, se requiere un informe de los servicios sociales que justifique la situación de exclusión social.</span></p><p><span style="font-weight: 400;">La reforma, además, puede afectar también a las familias de las personas presas. Así, si al salir de prisión una persona retorna al domicilio con familiares hasta el segundo grado de afinidad o consanguinidad que cobren el IMV este será suspendido durante 6 meses. Esto es así porque la Ley exige que la unidad de convivencia familiar esté constituida durante 6 meses. Al incorporarse un nuevo miembro a la unidad familiar, comienza a computar el plazo de 6 meses.</span></p><p><span style="font-weight: 400;">Por último hay que señalar que la modificación excluye de esta nueva fórmula a las personas liberadas de centros de internamiento de menores y personas que salgan de centros de desintoxicación que deberán cumplir los requisitos ordinarios de acceso al IMV.</span></p><p><span style="font-weight: 400;">Todo ello pone de manifiesto que el IMV no va a suponer una mejora sino todo lo contrario. Se va a endurecer y a restringir poniendo más barreras tanto burocráticas como</span><span style="font-weight: 400;"> formales</span><span style="font-weight: 400;"> al acceso a una ayuda económica que debería significarse por su carácter de inmediatez y urgencia. </span></p><p><span style="font-weight: 400;">Desde Salhaketa Nafarroa rechazamos radicalmente este cambio normativo y reivindicamos la necesidad de articular una prestación económica rápida y eficaz para todas las personas que salgan de prisión sin la necesidad de cumplir más requisitos que el paso por prisión. Una prestación que contribuya y favorezca una vuelta a su libertad en mejores condiciones y que no suponga largos periodos de espera, la burocratización de sus circunstancias y la posibilidad de que sus familiares se vean afectadas. Una prestación que evidencie una apuesta real por el cumplimiento del mandato constitucional de la reinserción y resocialización de las personas presas.</span></p>						</div>
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		<title>Ninguna expulsión sin respuesta</title>
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		<dc:creator><![CDATA[salhaketa nafarroa]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 18 Jan 2024 16:04:28 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Artículos de opinión]]></category>
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					<description><![CDATA[Ninguna expulsión sin respuesta Artículo de opinión de  SOS Racismo Nafarroa y Salhaketa Nafarroa En las últimas semanas, a las habituales noticias de sucesos en las que se resalta el origen nacional y/o étnico de la persona investigada o detenida se ha unido la publicación de una nota emitida por la Policía Nacional en la que [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[		<div data-elementor-type="wp-post" data-elementor-id="3206" class="elementor elementor-3206">
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			<h2 class="elementor-heading-title elementor-size-default">Ninguna expulsión sin respuesta</h2>		</div>
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							<p style="text-align: center;"><em><strong>Artículo de opinión de  SOS Racismo Nafarroa y Salhaketa Nafarroa</strong></em></p>						</div>
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							<p>En las últimas semanas, a las habituales noticias de sucesos en las que se resalta el origen nacional y/o étnico de la persona investigada o detenida se ha unido la publicación de una nota emitida por la Policía Nacional en la que se justificaba la expulsión de cuatro personas extranjeras «<i>Con la finalidad de aumentar la seguridad ciudadana y evitar que estos ciudadanos extranjeros </i>siguieran cometiendo delitos en territorio nacional (…)”. Con la clara intención de normalizar y justificar la expulsión en beneficio de la seguridad la nota seguía: “<i>se realizó un dispositivo específico, para localizarlos y detenerlos y proceder a su expulsión(..)</i>”.</p><p>No nos sorprende, conocemos bien estas prácticas, pero hacer noticiable una práctica brutal desde una perspectiva de protección del bien común nos indigna. Todas estas noticias, que  proliferan cada vez más, están creando un caldo de cultivo en el que prejuicios, discriminaciones estructurales y punitivismo encajan de manera perfecta.</p><p>Efectivamente, la expulsión de una persona extranjera es una herramienta legal recogida en la Ley de Extranjería. Las situaciones en las que la Ley permite expulsar a una persona extranjera son diversas: por encontrarse en “situación irregular”, por trabajar “sin tener papeles”, por ocultar o falsear información sobre datos personales, por participar en actividades contrarias al orden público previstas como graves en la Ley de Protección de Seguridad Ciudadana y sí, también, por haber cometido un delito que esté castigado con una pena superior a un año. También el Código Penal permite la expulsión de personas extranjeras por la comisión de delitos con independencia de que estén, o no, en situación administrativa regular. Obviamente, para llevar a cabo estas expulsiones se prevén procedimientos y garantías que, según dice la noticia, en esta ocasión se han respetado escrupulosamente.</p><p>Sin embargo, la legalidad de esta práctica no la hace ni legítima, ni ética, ni respetuosa con la dignidad humana. En una perversa vuelta de tuerca, el Estado espera que la sociedad legitime esta práctica utilizando como estandarte la expulsión de ciudadanos indeseables, que es mejor que no estén, los delincuentes, los malos, los otros. Ahí, en el castigo, en el delito, donde por lo general todas las sensibilidades políticas y sociales se unen y se tocan, ahí, el estado se hace fuerte para legitimar sus prácticas. <span id="more-3206"></span></p><p>Mientras, comprobamos cómo el sistema sigue generando una narrativa para justificar el castigo como única medida válida y legítima, castigo que alimenta y sustenta discriminaciones estructurales. Las sucesivas modificaciones de la legislación de extranjería y del Código Penal se han alineado para poder permitir y justificar las expulsiones de personas que son condenadas a penas privativas de libertad superiores a un año. Pero no solo eso, si no que además, la combinación de dichas leyes son una trampa que aboca a la irregularidad a muchísimas personas migrantes.  </p><p>Pero además, en la noticia que nos ha traído a publicar este artículo de opinión, sin ningún tipo de pudor, se justifica la expulsión de estas personas en la existencia de antecedentes policiales, ni siquiera penales, lo que evidencia que además, en el caso de las personas extranjeras, ni siquiera el principio de presunción de inocencia les ampara.</p><p>Por ello no podemos olvidar ni dejar de señalar, tampoco en estos casos, que la legislación de extranjería y todas las prácticas orientadas a facilitar las expulsiones de personas extranjeras son el último escalón del racismo Institucional, reflejado no sólo en la legislación de extranjería si no en otras muchas leyes, como el Código Penal o las leyes de seguridad ciudadana. </p><p>Creemos que acabar con el Racismo estructural, pasa por invertir la lógica del castigo, construir una alternativa posible al actual sistema que nos categoriza, nos discrimina y nos oprime, para luego justificar las múltiples violencias estructurales.</p><p>Por eso resulta imprescindible seguir construyendo redes de apoyo y solidaridad mutua que nos sostienen y desde las cuales pretendemos generar alternativas donde todos los proyectos de vida puedan ser habitados en condiciones de dignidad e igualdad.</p>						</div>
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