Pongamos un ejemplo. Imagínese que un padre deja a su hijo en el colegio por la mañana y avisa al profesor de que el niño ha pasado mala noche porque tiene asma. A media mañana el niño comienza a encontrarse mal y a no poder respirar. El profesor se da cuenta de esto y baja a la enfermería en busca de ayuda. Llaman a un medico y a una ambulancia. Los dos tardan en llegar y finalmente el niño muere. Sin ninguna duda, los medios de comunicación, si no todos alguno, se hubieran hecho eco de esta noticia y sin miedo a equivocarnos podríamos afirmar también que se hubieran alzado voces pidiendo responsabilidades por el suceso...